Cuando te hablan de SIBO, mucha gente da por hecho que es “una sola cosa”. Pero no: hay varios tipos de SIBO según qué gas produce en exceso la bacteria descontrolada, y eso cambia bastante los síntomas y el tratamiento. Os cuento cómo se clasifican.
Como siempre, información general, no sustituye la valoración de tu médico digestivo.
¿Cuántos tipos de SIBO existen?
El sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado se clasifica según el tipo de gas predominante que produce esa bacteria al fermentar lo que comes. Hoy se reconocen principalmente tres tipos, más un cuarto mixto:
- SIBO de hidrógeno. El más “clásico” y mejor estudiado.
- SIBO de metano (o IMO). Técnicamente producido por arqueas, no bacterias, pero se agrupa junto al resto.
- SIBO de sulfuro (o sulfuro de hidrógeno). El más difícil de detectar y el menos conocido.
- SIBO mixto. Combinación de dos o más gases a la vez.
SIBO de hidrógeno
Es el tipo de SIBO que se detecta con el test de aliento clásico con lactulosa o glucosa. Suele ir acompañado de diarrea, hinchazón y distensión abdominal, porque el exceso de hidrógeno acelera el tránsito intestinal. Es también el que mejor responde al tratamiento con rifaximina, el antibiótico de referencia.
SIBO de metano (IMO)
Aquí las protagonistas no son bacterias propiamente, sino arqueas metanógenas, que producen metano en lugar de hidrógeno. Por eso muchos especialistas prefieren llamarlo IMO (sobrecrecimiento de arqueas metanogénicas) en vez de SIBO de metano. El metano frena la motilidad intestinal, así que este tipo va más asociado a estreñimiento que a diarrea. Ya hice una revisión de un protocolo específico para SIBO de metano si quieres profundizar. El tratamiento suele necesitar combinar rifaximina con neomicina, porque la rifaximina sola rinde menos contra las arqueas.
SIBO de sulfuro
El tercer tipo, y el que más recientemente se ha empezado a medir de forma fiable. Lo producen bacterias reductoras de sulfato, que generan sulfuro de hidrógeno, el gas responsable de un olor muy característico a huevo podrido en gases y eructos. Durante años ha sido difícil de diagnosticar porque el test clásico de hidrógeno y metano no lo detecta bien. Ya escribí sobre el SIBO de sulfuro con más detalle, incluida la dieta baja en azufre que suele recomendarse.
SIBO mixto
Es posible tener más de un tipo de gas elevado a la vez, sobre todo hidrógeno y metano combinados. En estos casos los síntomas pueden alternar entre diarrea y estreñimiento, y el tratamiento tiene que cubrir ambos frentes, por eso conviene que lo valore un especialista con el resultado completo del test en la mano, no solo un vistazo rápido.
Síntomas comunes a todos los tipos de SIBO
Más allá del gas concreto, hay síntomas digestivos que se repiten en los distintos tipos de SIBO: hinchazón, distensión abdominal, gases con mal olor, cambios en la consistencia de la hez, y en casos más avanzados, síntomas fuera del aparato digestivo como fatiga o esa sensación de “niebla mental” tan típica de los problemas digestivos crónicos. Esto se solapa mucho con el síndrome del intestino irritable, y de hecho una parte importante de las personas con intestino irritable tienen también algún tipo de SIBO de fondo sin saberlo.
Por qué hay tantos tipos: la disbiosis de fondo
Todos los tipos de SIBO comparten una misma raíz: una disbiosis intestinal, es decir, un desequilibrio en la microbiota donde ciertos microorganismos (bacterias o arqueas) se multiplican más de lo normal en el intestino delgado. Lo que cambia entre un tipo y otro es qué microorganismo predomina y qué gas produce como resultado de la fermentación de los alimentos. Por eso la dieta baja en FODMAPs ayuda de forma parecida en los tres casos, aunque cada tipo tenga matices propios en cuanto a qué alimentos conviene vigilar más. Si quieres un ejemplo concreto de cómo organizar las comidas, tengo un menú semanal para SIBO con la lógica detrás de cada decisión.
¿Cómo sé qué tipo de SIBO tengo?
La única forma fiable es con el test de aliento, que mide los niveles de hidrógeno y metano (y, si el laboratorio lo ofrece, también sulfuro) durante varias horas tras tomar lactulosa o glucosa. El patrón de gases que salga es lo que determina tu tipo de SIBO, no solo los síntomas, que muchas veces se solapan entre los distintos tipos.
¿Qué es SIBO peligroso? ¿Hay un tipo peor que otro?
No hay un tipo “más peligroso” en el sentido de gravedad médica inmediata, pero sí hay diferencias prácticas. El SIBO de sulfuro suele ser el más frustrante porque tarda más en diagnosticarse correctamente, y cualquier tipo mantenido mucho tiempo sin tratar puede derivar en malabsorción de nutrientes y deficiencias, independientemente del gas implicado. Lo verdaderamente relevante no es tanto “cuál es peor”, sino no dejar ningún tipo sin tratamiento completo, incluyendo la fase de procinéticos que tanta gente se salta.
Resumiendo un poco
Saber qué tipo de SIBO tienes (hidrógeno, metano, sulfuro o mixto) no es un detalle menor: cambia el enfoque de la dieta y del tratamiento. Si ya tienes un test de aliento hecho, revisa con tu médico qué gas predomina, y si no lo tienes, pregunta expresamente si el laboratorio mide los tres gases, porque no todos lo hacen todavía.
